Día de la Libertad de Software: mitos y verdades del gesto más democrático de la tecnología

Escrito por el 21/09/2020

“El software libre es el que respeta la libertad y la comunidad de los usuarios. Es un asunto ético, no de comodidades prácticas”. La definición es cortesía de Richard Stallman, un programador neoyorkino conocido como el padre de aquel movimiento, que hoy celebra la decimosexta edición de su evento anual, el Día de la Libertad de Software.

Según dicen desde Software Freedom International, los organizadores de esta movida que se celebra cada año desde 2004, el objetivo es divulgar “los beneficios de usar software libre y de código abierto de alta calidad en la educación, en el gobierno, en el hogar y en los negocios”. Ellos dicen que proyectan un “mundo digital que sea participativo, transparente y sostenible”, una meta ambiciosa en tiempos en los que los diversos servicios de base tecnológica están bajo escrutinio debido a prácticas non sanctas.

Por otra parte, los impulsores de esta jornada mundial dicen que buscan fomentar la comprensión general sobre la libertad de software. Ocurre que el gesto más democrático de la tecnología tiene un alma transparente aunque, en ocasiones, un cuerpo opaco. En ese sentido, ¿los usuarios de plataformas digitales, incluso los experimentados, conocen el verdadero espíritu del movimiento impulsado por Stallman y otros como Linus Torvalds, el iniciador de Linux? ¿Cuánto se conoce, realmente, sobre plataformas como Mozilla Firefox, OpenOffice, Ubuntu y WordPress, entre otros tantos ejemplos en este terreno?

Mitos y verdades del software libre

Una de las confusiones más comunes en relación a estos programas es considerar que se trata, inexcusablemente, de servicios gratuitos. “El término ‘software libre’ refiere a la libertad de ejecutarlo, distribuirlo y modificarlo, no habla de precio. De hecho, en inglés suelen tomar prestada del español o del francés la palabra ‘libre’ para remarcar que no se trata de algo gratuito”, señala en diálogo con TN Tecno Ariel Jolo, experto en la materia y organizador de eventos como nerdear.la y AdminFest.

Por su parte, el ingeniero Ignacio Bengochea, secretario académico del Departamento de Ingeniería en Sistemas de Información en la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTNBA), nota que además de por la traducción del término free la confusión se da porque la mayoría de los proyectos de software libre son accesibles, sin costo alguno, aunque no todos. “Es necesario remarcar que el concepto libre está relacionado con una ‘libertad de expresión’ en lugar del sentido puramente económico que se le suele atribuir. Sin ir más lejos, existen modelos de negocio completos que están basados en la comercialización del software libre, siendo posible ganar dinero con su fabricación, distribución y posterior venta”, dice el especialista.

– Enfocándonos en la faceta económica del caso, ¿en qué sentido la adopción de estos softwares permite abaratar costos?

Jolo: – En principio no hay gastos por licenciamiento y por eso los costos de base son menores. Esto se hace más notorio en instalaciones grandes, por ejemplo empresas donde hay tantas copias de software como personas que trabajen allí, además de las que necesita el negocio para operar. Si tenemos una persona que hace un trabajo de oficina y necesita una computadora con un sistema operativo, una planilla de cálculo, un editor de texto, un antivirus y otras aplicaciones, podemos brindarle todo eso con software propietario que tiene un costo asociado o usar alternativas libres. Es justo remarcar que también existe lo que se denomina el Costo Total de Propiedad (TCO por sus siglas en inglés), donde este número no es tan lineal sino que intervienen otros factores.

Bengochea: – Estoy muy de acuerdo en hablar de “abaratar costos” y erradicar la vinculación con lo “gratuito”. Implementar un software libre lleva asociadas muchas tareas, que implican recursos y costos, que muchas veces se subestiman y no se tienen en cuenta. Es interesante notar que muchas veces trabajan comunidades que colaboran para mejorarlo, por lo que indirectamente están bajando los costos de mi organización. Por otro lado, suelen requerir menos recursos de hardware que los sistemas propietarios, por lo que allí también tenemos un ahorro de dinero.

– ¿Cuáles son las diferencias entre el software libre y el open source?

Bengochea: – En muchas ocasiones de los menciona como sinónimos y no lo son. El open source es una corriente dentro del software libre.

Jolo: -Es importante hacer esa distinción. La Free Software Foundation define las cuatro libertades esenciales (NdR: usarlo, estudiarlo, distribuirlo y mejorarlo), mientras la Open Source Initiative agrega otros aspectos como la no discriminación hacia personas o grupos, la no prohibición de uso del software en determinadas industrias, la posibilidad de que un software licenciado como open source pueda convivir con otros que no lo son, entre otras. Si bien los dos términos describen prácticamente la misma categoría, lo hacen desde ópticas diferentes.

 No siempre tomamos como un valor la capacidad de modificar y estudiar los productos que consumimos a diario. ¿Por qué esto sí es tan importante en los softwares?

Jolo: – El código fuente del software es como la receta de cocina que sirve para saber cómo fue hecho y nos permite saber exactamente qué “ingredientes” tiene. Teniendo esa receta yo podría modificarlo para adecuarlo más a mis gustos. Para el usuario hogareño que utiliza la computadora o el celular para tareas rutinarias o laborales, esto difícilmente le resulte una ventaja. Pero a usuarios más avanzados o a empresas, empieza a ser relevante desde varios puntos y uno muy importante es la seguridad.

Durante los últimos años (y décadas) se han encontrado numerosos casos de espionaje a través de software, ya sea a nivel industrial o incluso desde distintos organismos de gobierno. Discusión aparte merece el caso del voto electrónico. Poder leer el código fuente nos asegura, en una primera instancia, que el software que estamos corriendo está haciendo lo que queremos que haga y no otras cosas. A su vez, esto mismo le permite a la gente con conocimientos entender cómo funciona, poder agregarle funcionalidades y/o resolver inconvenientes (los llamados “bugs”) que puede llegar a tener. En cualquiera de estos casos, lo que las licencias incitan es que estas modificaciones sean compartidas, para que el esfuerzo colectivo beneficie a toda la comunidad.

Bengochea: – El gran problema con los softwares propietarios es que, al no conocer cómo funcionan internamente, uno puede desconfiar acerca de qué hace con mi información. Es por esto que considero fundamental que todos los sistemas “sensibles” para la sociedad puedan ser estudiados y analizados por cualquier ciudadano. Eso le da transparencia al proceso que se lleva adelante y seguridad para todos los que interactúan con él.

– Más allá de todos los encantos que mencionan, ¿hay desventajas en los softwares libres?

Jolo: -Como todo, depende del uso que se le vaya a dar. Generalmente el software libre no trae asociado un soporte por lo cual hay muchas cosas para las que el usuario final tiene que ir adquiriendo ciertos conocimientos avanzados. Por otra parte, al ser un esfuerzo colaborativo y mayormente liderado por hobbistas, existe software libre o abierto que puede no estar a la altura de otras soluciones de código cerrado, producido por empresas que invierten millones de dólares en su desarrollo. Pero cabe remarcar que hay muchísimos casos de éxito de compañías que se dedican a brindar soporte y soluciones open source.

Bengochea: – Desde ya que priman las ventajas por sobre las desventajas, pero esto no significa que no existan. Una desventaja importante es que suelen ser de mayor complejidad para instalar y configurar que un software propietario. Por otro lado, al no existir una empresa detrás no hay ningún tipo de garantía más que la que brinda la comunidad misma. Si el sistema falla por algún motivo, no queda más que reportarlo. Y si poseemos los recursos, repararlo y así colaborar con la comunidad para que otros no pasen por el mismo inconveniente.

Consultamos a los expertos por qué esta movida ética (siguiendo la definición de Stallman que inaugura este repaso) no se replica en otro ámbito de la industria tecnológica, concretamente en la fabricación de hardware. La reflexión de Jolo es concluyente: “Una de las bondades del software es la intangibilidad. El hardware es justamente todo lo contrario, necesita de una gran inversión para poder producirse, una planta para hacerlo en cantidad y un mercado que lo consuma y esté dispuesto a pagar con él”, señala aclarando que, igualmente, existen varios proyectos de productos tangibles abiertos. De hecho, hemos visto algunos intentos en la industria móvil, como los teléfonos modulares (que permiten al usuario modificar sus componentes) que se inscriben en esta filosofía de diseño.

Ariel Jolo junto a Linus Torvalds, conocido por iniciar el desarrollo del kernel Linux.
Ariel Jolo junto a Linus Torvalds, conocido por iniciar el desarrollo del kernel Linux.

Lo maravilloso del software es que solo requiere una computadora para poder modificarlo y transformarlo en algo enteramente distinto. Por más que sea ingeniero electromecánico y tenga los planos de fabricación de mi auto, no voy a poder construirme un coche nuevo o mejorado en mi casa. Con el software sí. Sólo con el código fuente base lo puedo estudiar y modificar para producir algo ‘mejor’ (o que se adapte a mis necesidades) y distribuirlo libremente, para que a su vez otra persona haga lo mismo”, cierra Jolo.

En este enlace podés conocer más sobre el Día del Software Libre 2020 y las actividades planificadas.


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